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Desde los confines del mar de los Sargazos, en el corazón del océano Atlántico, miles de millones de angulas, la fase juvenil transparente de la anguila americana, comienzan su largo viaje hacia el interior.
Para los pueblos indígenas del valle de Mahicantuck, incluidos los muheconneok (mohicanos), los munsee-lenape y sus parientes vecinos, esta migración ha significado durante mucho tiempo la vitalidad cíclica de las aguas y la interdependencia entre todos los seres que habitan este valle. La anguila americana se considera un pariente, no solo una especie. Su viaje encarna las enseñanzas de la resistencia, la transformación y la reciprocidad ecológica.
Hoy en día, dado que los efectos de la degradación del hábitat, la contaminación y las alteraciones climáticas amenazan el ciclo de vida de la anguila, las comunidades situadas a lo largo del río Hudson, hasta Canadá, están colaborando para restablecer el equilibrio mediante la ciencia, las ceremonias y la gestión compartida.
Durante tres intensos días, los participantes —entre los que se encuentran pueblos indígenas locales, miembros de la sociedad civil, estudiantes e investigadores— se reunirán a lo largo del río Mahicantuck para supervisar y registrar la llegada de las angulas.
Este esfuerzo colaborativo refleja tanto una investigación científica sobre la salud de la cuenca hidrográfica como un compromiso cultural con la continuidad de la vida en ella. Guiados por expertos indígenas y biólogos, participarán en la recopilación práctica de datos, capturando, contando y registrando con cuidado las diminutas anguilas translúcidas mientras nadan río arriba.